Ikigai Integral, Propósito Vital y Hallar la Propia Voz

Es costumbre, mas o menos arraigada, que al llegar las fiestas navideñas empecemos a hacer balance del año que se va y marquemos nuevos propósitos para el año que comienza. El hecho de marcarnos un propósito (o varios) actúa de impulso motivador que en muchas ocasiones va perdiendo fuerza según pasan los días del año nuevo. Marcarnos un objetivo da sentido a nuestro día a día y, por tanto, a nuestra vida. Desde Alana sin embargo, entendemos que el sentido de la vida es vivir esa vida ‘a propósito’, es decir, a posta, “con deliberada intención”, poniendo el acento no en el objetivo sino en la acción o acciones que contribuyen a lograrlo.

Pero en ese caso, ¿ cuál es el sentido de la vida? ¿para qué estamos aquí?

Tratare de explicarlo acudiendo a tres conceptos aparentemente distintos que encierran una unión evolutiva.

El primer concepto lo expuso Stephen R. Covey en su libro “El 8º habito” publicado en el 2004: hallar la propia voz, algo de lo que ya hable en otra entrada al blog. Según el señor Covey la propia voz desvela nuestra relevancia personal única y desarrollar dicha relevancia es el propósito mas importante de nuestra vida. Esta forma de ver las cosas marca una diferencia crucial con el antiguo paradigma en el que el sentido de la vida parecía estar en algo externo a nosotros como un titulo, un trabajo, una posición social, un determinado número de ceros en nuestra cuenta…o quizá, alejándonos de esta perspectiva materialista o superficial, dejar un legado a las generaciones venideras. Por positivos y legítimos que puedan ser cualquiera de estos propósitos, todos se colocaban en algo que estaba fuera de nosotros mismos. Para hallar la propia voz es necesario desarrollar cuatro aspectos personales en cuya intersección se encuentra nuestra individualidad (ver diagrama), son estos:

Talento: o nuestros dones o puntos fuertes.

Pasión: o aquello que nos inspira de manera natural.

Necesidad: o aquello que nosotros o el mundo necesita.

Conciencia: o esa voz que nos impulsa a hacer lo que está bien.

 

Por tanto, según este autor encontrar nuestra propia voz es el deseo profundo que nos mueve, y hallarlo significa estar muy atento y atenta a a esos cuatro aspectos. Podemos concluir entonces que encontrar esa propia voz es el propósito vital de cada uno de nosotros.

 

Teniendo esto en cuenta veamos ahora el siguiente diagrama que conocí a través del libro de Borja Vilaseca “Qué harías si no tuvieras miedo” publicado en el 2013 elaborado por Andrés Zuzunaga de Cosmograma.com.

 

 

Las coincidencias se hacen casi evidentes, a excepción quizá del apartado (muy occidental capitalista) “por lo que te pagarán”, así con toda certeza, que sustituye a la voz de la conciencia y que pone de relieve que el viejo paradigma sigue latente. En cualquier caso este nuevo diagrama reordena algunas de nuestras actividades e intereses en las intersecciones “medias”: Misión, Pasión (que yo rebautizo como entusiasmo), Vocación y Profesión. Tal y como yo lo entiendo el desarrollo de nuestros talentos, pasiones, necesidades y conciencia va a marcar aquello que podemos dejar como legado (Misión), aquello por lo que vamos a sentirnos entusiasmados o dichosos (Pasión/ Entusiasmo), aquello por lo que vamos a sentirnos capacitados (Vocación) y aquello con lo que nos ganamos la vida o con lo que conseguimos nuestro sustento (Profesión). Discurriendo en ese orden, de fuera a dentro del diagrama, seremos capaces de dotar de sentido a lo que hagamos pues parte de lo que ya somos, de lo que ya está en nosotros en potencia y por tanto está alineado con nuestra individualidad.

 

Acerquémonos ahora a otro concepto de actualidad, aunque de origen ancestral, el Ikigai japonés y combinémoslo con la también actual teoría integral de Ken Wilber para obtener el siguiente diagrama de Oelke y de Vos publicado en Integrallife.com en septiembre de 2019.

 

 

La palabra Ikigai se viene traduciendo por “una razón de ser” y también por “lo que te hace levantarte por la mañana” y que en el fondo hace referencia al propósito de nuestra vida y que colocan por tanto en el centro del diagrama. El resto de elementos son casi idénticos  a los de Zuzunaga (desconozco si estos autores lo han adaptado de él o no) a excepción de la introducción de los cuadrantes de la teoría integral, son estos: superior izquierdo o intencional; superior derecho o conductual; inferior izquierdo o cultural; y inferior derecho o social.

Esta aproximación e integración del propósito y los cuadrantes pueden ayudar a revelarnos un camino en el que alinear aún más el sentido de nuestras vidas y a nuestras acciones en el mundo. Así, lo que amamos se conecta con nuestra intencionalidad profunda;  para lo que somos buenos se conecta con nuestra conducta; lo que el mundo necesita se conecta con nuestra cultura y los grupos a los que pertenecemos; y por lo que nos pueden pagar o la actividad con la que nos ganamos la vida se conecta con la sociedad y cómo contribuimos y participamos en ella.

 

Vivir con propósito es una tarea que nos involucra totalmente, no solo con lo que hacemos sino con lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Modelos como el Ikigai Integral enriquecen nuestra forma de vivir al ayudarnos a hacernos mas conscientes de lo que realmente amamos, de los talentos que poseemos, de lo que nuestra gente, ya sea familia, grupo de amigos, cuidad, nación o mundo necesita de nosotros y del bien que nuestra forma de ganarnos la vida puede aportar a nuestra sociedad.

 

Espero que cuando te pongas a redactar tus propósitos de año nuevo tengas en cuenta todas estas ideas y puedas vivir con una auténtica intención deliberada.

 

FELIZ AÑO NUEVO.

 

 

Jesus Melendo
hola@alanadesarrollointegral.com
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